Mensaje
Mensual de Nuestra Madre Amantísima para todos sus Hijos
Abril 13, 2008
“Mis
pequeños, Mis pequeñas criaturas, cuanto se alegra el Corazón de vuestra
Madre Amantísima cuando vosotros os reunís en este pequeño lugar para dar
gracias o para hacer vuestras peticiones al Bien Amado que siempre estará con
cada uno de vosotros en los corazones de aquellos que verdaderamente creen y
tienen fe. Recordad,
pequeños Míos, que vuestra Madre Amantísima, aunque vosotros no la veíais,
camina a vuestro lado, escuchando cada gemido, cada susurro de vuestros
corazones de todas aquellas personas que verdaderamente tienen fe.
La pequeña es la que da el Mensaje que llena los corazones de aquellas
criaturas que creen verdaderamente en que se cumple todo lo que está escrito en
las Sagradas Escrituras por los grandes profetas de la Antiguo Testamento y por
los grandes apóstoles del Nuevo Testamento.
Todo está escrito, todo se cumplirá.
“Se
acerca el momento de que el hombre tendrá que dar cuenta a Dios por cada una de
sus aberraciones, por cada uno de sus abusos, por cada uno de sus tropiezos en
la tierra, en esa tierra que Dios bendijo para dejarla a vosotros como un
santuario de vida, como un santuario de salvación en cada una de las plantas
que dejó para que el hombre pudiera resolver sus males y poder alimentarse con
aquello que la madre tierra regala a cada ser humano para que pueda vivir.
“Vuestra
Madre sabe que en todos los pequeños lugares que ella se aparece para traeros
el Mensaje del Bien Amado, no son todos los que caminan con Él, no son todos
los que se llenan el pecho en decir es verdad.
Muchos se preguntan, ‘¿Será verdad lo que estoy viendo? ¿Será
verdad que en esa pequeña criatura insignificante pueda glorificarse el Bien
Amado?’ Pero
es en los pequeños, en los que no saben nada, en los ignorantes y en aquellos
que andan por el mundo sin tener conocimiento, algunos que no saben leer ni
saben escribir, sin embargo Dios a través del Bien Amado manda señales en el
hombre para que el hombre crea para que el hombre abra sus ojos y no los
cierre a la Realidad que se esta viviendo hoy en humanidad.
“Hoy
quiero advertiros, y os quiero hablar de la Iglesia que sois todos vosotros;
aquellos que estáis bautizados
en el Espíritu Santo, vosotros sois Iglesia.
Vosotros sois Iglesia, pero a esa Iglesia tenéis que bendecirla.
Tenéis que respetarla vistiendo adecuadamente cuando vais al santuario
donde está presente la Sagrada Eucaristía.
Ahí, de rodillas ante Jesús, vosotros podéis pedir perdón y aprenderéis
a pedirlo por todos los errores que comete la humanidad, empezando por la
Iglesia que el Padre Celestial hizo con Sus apóstoles.
Ellos recorrieron el mundo bautizando, y por medio de las bendiciones de
sus manos, sanaban a personas y esto daba prueba de que verdaderamente el Espíritu
Santo había bajado sobre ellos y los había enseñado como consagrar a cada
persona que estaba enferma y a cada persona que necesitaba de una oración les
imponía sus manos.
“Hoy
esas columnas que os dejé en los templos para conducir el rebaño, esas
columnas que son los sacerdotes, no se atreven a tocar a un enfermo, no se
atreven a dar la Eucaristía en la boca por temor a infectarse.
Yo os digo, entonces ellos no creen que el Espíritu Santo desciende a
esa Sagrada Eucaristía.
Si pensáis que vuestras manos están sucias y si la boca de aquel que la
va a recibir os va a trasmitir alguna infección necesitan saber que ya el Espíritu
Santo la ha purificado.
Cuando esas columnas [los sacerdotes] en la Iglesia dan la Comunión, que
es el Cuerpo y la Sangre de Jesús verdaderamente en Ella, aunque ellos no crean,
vosotros, los que la recibís, recibáis con la fe en Jesús y glorificad a Dios.
“Recordad
siempre que os he dicho para poder vosotros comulgar y recibir ese cuerpo
sagrado que es el Bien Amado, tenéis que primero confesaros.
Debéis doblar rodilla ante un ser humano como vosotros, aunque no creáis
vosotros en ellos [los sacerdotes], pero que fueron designados para humillar
vuestra soberbia y tener que confesaros ante otro ser como vosotros, todos
vuestros errores en la vida, todos vuestros pecados para
que seáis perdonados por aquel que en la Cruz os otorgó el mejor regalo
que pudiera dar un ser humano por otro, Su Vida, Su Sangre, Su Sacrificio.
“Jesús,
el Bien Amado, Mi Amado Jesús, todavía llora en la Cruz, todavía vosotros lo
crucificáis cada día.
Cada día crucifican al Bien Amado con cada aberración que se comete en
el mundo ahí crucifican a Jesús, con cada calumnia que se levanta contra otra
persona ahí se crucifica a Jesús, con cada comunión que vosotros tomáis
incorrectamente ahí crucificáis a Jesús.
Con cada ofensa que cada ser humano le hace a vuestra Madre Amantísima
sin acordaros que Su Vientre Sagrado y Virginal fue convertido en el primer
Santuario en la tierra.
Dios que tuvo que utilizar ese Vientre Virginal para darle Rostro a Su
Espíritu que no lo tenia y para que vosotros un día mirando el Rostro de Jesús
pudierais contemplar el Rostro del Padre Celestial.
Recordad el que ve al Padre ve al Hijo y el que ve al Hijo ve al Padre.
“Jesús
resucitó y está vivo entre vosotros.
Jesús muere otra vez cada día cada vez que una pequeña criatura ofende
y rompe las reglas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento.
No se puede olvidar que los dos vienen unido, El Pentateuco donde se
revelaron las grandes verdades del Padre y en Jesús se revelaron las grandes
verdades de Hijo.
Recordad vosotros que cuando Jesús resucito, muchos de Sus apóstoles
que caminaron con Él no lo reconocieron ni quisieron creer.
Recordad vosotros a Santo Tomas, que sino tocaba Sus Heridas y hundía
sus dedos en la Herida del Costado, no iba a creer y Jesús se le presentó para
que así creyera, no para darle pruebas sino para darle señales.
Recordad vosotros a los apóstoles que iban caminando a Emaus, iban
llorando y renegando por que Jesús había muerto y no creyeron en que Él dijo,
‘Yo levantaré ese templo en tres días lo que vosotros habéis construido en
muchos años.’
Recordad que Jesús puede tomar la apariencia, de cualquier ser humano y
presentaros a cada uno de vosotros para probar vuestra fe.
¿Reacordáis vosotros también que cuando ellos iban llorando en camino
a Emaus quien se os presentó y os preguntó, ‘Por que lloráis, porque renegáis?’
Ellos
respondieron, ‘¿Vosotros que viven en Jerusalén no sabéis que crucificaron
al Maestro, al que nos iba a defender?’
Entonces Jesús les habló y entonces se volvieron y le dijeron Maestro,
porque ahí se les reveló Jesús para que creyeran que Él estaría con ellos
hasta los Últimos Tiempos.
Recordad que las Escrituras no se escribieron para hace dos mil años atrás,
se escribieron para todos los tiempos y para todas las generaciones del mundo,
aquellos que reconocerían al Buen Pastor y aquellos que lo negarían en la
Cruz.
“Vosotros
no sabéis que todavía Jesús está clavado en la Cruz por vosotros desde la
pequeña criatura [Rosa] hasta el más insignificante ser que camina en le mundo.
Él está con cada uno de vosotros, leyendo en su fuego interno de que
son capaces los hombres.
“Su
Venida está cerca; Jesús no dice cuando vendrá, ni vuestra Madre lo sabe, ni
los ángeles de la Corte Celestial lo saben, Jesús no avisará cuando traerá
las grandes manifestaciones de Su Ira y de Su Gloria para que el hombre aprenda
a caminar en la fe, porque la fe es más grande que la obediencia que pueda
tener un ser humano.
“A
esos sacerdotes que son los pastores que os dejo Mi Bien Amado y que hoy dicen
que no existe el infierno, vuestra Madre, lo único que puede, es sonreírles y
decirles, ‘Bendito sea Dios que un día les dará las revelaciones más
grandes que pueda un ser humano escuchar y ver que el infierno existe y es
horroroso.’ Mi
Amado Jesús les da a todos aquellos que reciben las apariciones Marianas y las
apariciones de vuestro Padre Celestial a través de Jesús, el privilegio de las
revelaciones, de ver el infierno, de ver la Gloria, de ver el Purgatorio y de
ver el Limbo donde está Abraham cuidando de los niños no bautizados.
“Voy
a finalizar con esto que os voy a decir.
No quiero cansaros porque el hombre cuando finaliza vuestra Madre sale
corriendo como si lo estuviera persiguiendo el maligno. Ocurrirán
grandes acontecimientos en América, habrán gobernadores que en este momento se
regocijan en la maldad que sus cabezas rodarán y será consumado lo que dice el
Padre lo que vosotros hagáis en la tierra darán cuenta en el cielo de cada uno
de sus actos porque aquí recibiréis el primer castigo, la primera justicia.
Este mundo convulsionado, aberrado, negador de la verdad.
Vosotros, muchos de los que están en este lugar verán la Justicia de
Dios como cae sobre el hombre que solamente construye hambre, miseria, maldad,
aberraciones en contra de las criaturas, de los niños, de los ancianos porque
no saben compartir lo que Dios les ha dado a cada uno para hacer las caridades
con el pobre, el que trabaja y con el que se sacrifica para vivir.
“La
Justicia de Dios será grande y muchos la verán, muchos verán revolcarse en el
lodo como los cerdos que recibieron los espíritus del cuerpo del endemoniado
caer de cabeza al abismo por conducir al hombre al anticristo en todo el mundo.
Él es el que quiere gobierna, el anticristo de las siete cabezas, pero
que no logrará vencer la Cruz.
Por eso cada uno de vosotros que tengan en su pecho una Cruz, hacedla
bendecid por un sacerdote, aunque muchos desobedientes pero muchos si son
creyentes, o llevadla a cualquier santuario de apariciones Marianas y allí serán
bendecidos por
el Agua Bendita de ese lugar.
“Recordad
lo que la pequeña criatura os dijo antes de que vuestra Madre estuviera en este
lugar, cuando aquí en este pequeño lugar nadie quiera venir a recibir las
bendiciones que os traigo en las manos para repartirlos a cada uno de vosotros,
la pequeña criatura seguirá su camino como hicieron los apóstoles y donde
quiera que la reciban allí estará Dios con ella.
“Os
bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.”
Nuestro
Padre Celestial:
“Enseñadle a las pequeñas criaturas que se acerca para el mundo una
gran tiniebla, una gran oscuridad pero no será el fin todavía, pero se acerca
a pasos agigantados y muchos la verán, muchas partes del mundo quedarán en
tinieblas en una absoluta tiniebla y vuestro Padre Celestial os indica que
aquellos que creéis tenéis que estar preparados con velas benditas.
Pero no será la gran oscuridad, porque esa gran oscuridad que envolverá
al mundo en algún momento también estará en vuestros corazones.
Amén.”